Ha pasado una década desde que empecé a utilizar el sistema operativo GNU/Linux, y se ha pasado alegrías y tristezas. Aquí comparto cómo fue que entré a éste mundo del cual no creo salir ya.

La era de Windows

Mi primera computadora fue un pemtium a 75MHz, 80Mb en DD y me parece recordar que tenía 8mb de RAM; corría Windows 3.1 y me la regalaron cerca del año 1998.

Ya era una computadora obsoleta para ese entonces pero fue perfecta para que despertara la curiosidad, descomponerla, y componerla fue algo casi diario.

Borrar archivos y que ya no funcionara Windows, y aprender a reinstalarlo fueros las primeras metidas de mano en software.

Tenía un cable IDE con falso contacto en el disco duro y después de una semana con la computadora descompuesta me armé de valor y fue como la abrí y pude ver todo el cablerío, y por curiosidad, revisando cada cable pude ver el que estaba mal conectado y fue lo primero que arreglé en una PC.

Con el paso del tiempo pude actualizar la computadora a Windows 98 y aunque el correr las aplicaciones era algo que se hacía con mucha lentitud, eso puso a prueba mi paciencia (algo clave cuando te dedicas a la programación).

Desde entonces pude cambiar de computadoras, con hardware cada vez mejor y acorde a los tiempos (pero en gama básica) y fue allá en el 2001, con mi recién instalado Windows XP que pude conectar por vez primera dos monitores a una computadora.

Me di cuenta que tenía un gran gusto por no ver el mismo escritorio todos los días y empecé a utilizar aplicaciones que me permitían cambiar elementos del manejador de ventanas, barra de tareas, menú de inicio, etc.

Fue en 2004 que pude tener un par de disco de instalación de red hat y quise probarlo pero mis discos duros siempre estaban muy limitados en espacio y tendía a almacenar muchas cosas en ellos, así que no pude hacerlo.

Después, vino Longhorn, que era un pre release de Windows vista y sentí algo de frustración puesto que aunque había algunos cambios con respecto a XP, se sentía en esencia que era lo mismo.

Mi necesidad de probar aplicaciones se entretuvo obteniendo invitaciones de gmail en su fase beta cerrada, utilizando Firefox 1.0 en su primer día de liberación, y como siempre, instalando y desinstalando aplicaciones.

Primer acercamiento

En 2006, desarrollando plugins en TK/TCL en foros, varios desarrolladores sugerían que utilizara Linux, y al comentarles que nunca lo había hecho y no tenía espacio en los 4 discos duros que tenía, me recomendaron usar un disco LiveCD.

Probé un disco que me prestaron, de una distribución que ya no recuerdo su nombre, pero fue una mala experiencia pues el inicio era muy lento y falló al leer varios archivos del S.O.

Y fue en una materia en la universidad donde nos pidieron montar un servidor en Linux para montar servicios HTTP, FTP, SMTP, entre otros.

Me recomendaron y prestaron un disco de openSUSE, y en ese momento tenía una computadora con espacio suficiente y las ganas de aventurarme para probar Linux.

Sentí que era muy sencillo el poder instalar los paquetes necesarios utilizando Yast y fue emocionante poder configurar los servicios.

Y llegué a pensar si lo podía utilizar en lugar de Windows, pero la costumbre de utilizar ciertas aplicaciones me hacía regresar siempre al sistema operativo de Microsoft.

Varias veces lo intenté pero no pasaba de 2 o 3 días y reiniciaba en Windows para usar algunas aplicaciones que requería.

En 2008 empecé a trabajar en una empresa de desarrollo de software y olvidé por completo a Linux.

No había tiempo de probarlo, estudiaba y trabajaba y mi tiempo estaba ya muy ocupado.

Si otros pueden, yo puedo.

Fue en esa empresa, cuando tuve que dar soporte a un sistema, en el que fui a ver a un cliente que era el gerenta de una empresa transnacional.

Era un sistema administrativo para web y se tenía que instalar en la computadora del gerente, la cual tenia Ubuntu.

Con algo de trabajo y esfuerzo, lo pude montar y probar que funcionara.

Ese regreso a usar Linux fue grato pero no despertó en mí las ganas de cambiarme de sistema operativo.

Yo estaba bien en Windows, tenía lo que necesitaba, podía trabajar y no requería cambios en mi vida.

Cuando tuve que llevar la portátil al gerente, fue cuando lo conocí y al mostrarle el sistema empezó a hablar conmigo.

En ese entonces él era un señor de unos 60 años y me comentaba que estaba en proceso de cambiar a toda la empresa a Linux.

Todo el personal administrativo tomó cursos sobre openoffice y uso básico de Ubuntu.

Me comentaba que vio a sus nietos que le enseñaron Ubuntu y sobre sus ventajas de software libre y que entonces él lo instaló, ya que no podía exigir a sus empleados utilizar algo que él no lo pudiera hacer.

El cambio se hace con el ejemplo, me dijo.

Esa noche de noviembre de 2008, regresé a casa y me puse a pensar en todo lo que vi y aprendí en esa tarde.

Yo estaba en mi área de confort y di cuenta que mis ganas de aprender, de aventurarme en nuevos mundos estaba aplastado por mis pensamientos de así estoy bien, no necesito algo más, aquí ya tengo todo lo que necesito.

Instalé openSUSE y me hice el propósito de utilizarlo.

Fue difícil, en foros leía cosas como Xorg, kwin, permisos, rc.d, y muchos comandos que en un primer momento pueden dar miedo e inseguridad.

Y aún, regresaba a Windows para poder realizar algunas acciones que en Linux no sabía como hacer.

No había tiempo de aprender como hacerlas, ya lo sé hacer en Windows, reinicio, lo hago y regreso; era mi día a día.

Pero un día me dije, no puedo seguir así, si quiero aprender a utilizar Linux, debo usarlo, debo aprender como hacer las cosas que no sé, y descubrir qué puedo hacer que en Windows no.

Y me hice el propósito de que a finales de diciembre de 2008, haría el cambio, ya que en esas fechas no habría mucho trabajo, y estaría de vacaciones en la escuela.

Era actual

Lo hice, eliminé Windows y dejé a Linux como sistema único.

Y con paso lento, con mucha frustración, con mucha lectura de palabras que no entendía, fue aprendiendo a utilizarlo.

En un par de meses ya podía realizar las cosas que hacía en Windows, pude encontrar aplicaciones para desarrollar y aprendí a realizar cosas que en Windows nunca había hecho.

Lo principal de todo es que se sentía que tenía el control de sistema. Utilizaba una gran herramienta, no un sistema “de juguete”.

Pero entonces me sentí atascado. Abrir Yast, instalar, y utilisar un autoconfigurador, llegó a ser insuficiente.

Se había despertado un hambre de querer aprender y openSUSE no bastaba.

Además, cuando intenté ayudar a unos compañeros con su instalación y configuración de servicios, me di cuenta que no podía. Ellos no usaron openSUSE.

No aprendí a utilizar Linux, aprendí a utilizar openSUSE.

Me acerqué a un profesor y le pedí que me diera la sugerencia de alguna distribución donde pudiera aprender, que no fuera todo facilidad.

Me sugirió Slackware.

Entonces Slackware fue mi distribución favorita.

El nombre de éste blog lo denota.

Había que descargar y compilar los paquetes para instalar las aplicaciones que requería. Fuentes de kernel, compiladores, errores, fue el día a día.

El primero de enero de 2010 a las am (justo después de los festejos de año nuevo) compilé la barra lateral de Google, fueron 4 horas para poder ya instalarlo.

Tiempo después empecé a cambiar de distribución cada mes, tomando como referencia distrowatch.

Ubuntu, Fedora, Linux Mint, Arch, CentOS, Manjaro, Elementary, Debia, openSUSE, PCLinux, Knoppix fueron algunas de las distribuciones que llegué a utilizar al menos un mes al año.

Fue entonces cuando vi mi agrado por Arch y sus repositorios Yaourt.

Slackware quedó como mi segundo favorito y Arch quedó en primer lugar, pero hubo problemas.

Debido a mi gusta por instalar y desinstalar aplicaciones, llegado un punto, Arch ya no podía arrancar.

Las cien veces que descompuse el arranque, cien veces +1 lo llegaba a descomponer tarde o temprano.

Actualizaciones parciales a medias, problemas con Xorg por nVidia, siempre había algo que ocasionaba que ya no pudiera iniciar Arch y tenía que reinstalar.

A veces sucedía cuando tenía urgencias de trabajo.

Pero gracias a que utilicé varias distribuciones, pude aprender algunas diferencias clave entre ellas, así como saber cómo desenvolverme en cada entorno de escritorio.

En febrero de 2010 me hablaron para una entrevista de trabajo como desarrollador y al asistir me dijeron que la prueba consistía en hacer una agenda telefónica en PHP, y que casi nadie pasaba la prueba.

Me extrañé puesto que no es algo muy difícil y me imaginé que requerían frameworks o lineamientos que eran difíciles.

Me dijeron que usara la computadora principal, que podía utilizar Internet, todo el tiempo que quisiera y que podía hacer la agenda como yo quisiera.

Tomé asiento, moví el mouse, y oh sorpresa, tenía Fedora.

Todos los candidatos, aunque sabía PHP, sólo conocían programar en Windows.

En Linux, no sabían como utilizar las aplicaciones y menos la línea de comandos, como arrancar servicios, etc.

20 minutos después, entregué la agenda telefónica y fui inmediatamente contratado.

Si me hubiera quedado en Linux Mint, Ubuntu u openSUSE, no hubiera sabido algunas medidas de seguridad que se implementan en Fedora.

Por todo ello Linux Mint, gracias a su estabilidad, lo elegí como distribución principal para desarrollo y ahora está en todas mis computadoras personales.

CentOS a su vez, está en todos mis servidores.

Y es así como he vivido mis primeros diez años, donde en la actualidad ya no pruebo distribuciones, pero ahora he hecho lo mismo en sistemas operativos móviles.

Android, FlymeOS, MIUI, firefoxOS, Ubuntu móvil y mi preferido Sealfish, al menos cuando tenía un Nexus 5, han sido mi entretenimiento actual.

Espero pronto poder probar más distribuciones, actualizaciones y entornos de escritorio, ya que es entretenido configurarlos.

No sé que distribuciones nuevas vengan, que sorpresas aparezcan, pero de lo que sí estoy seguro es que jamás regresaré a MIcrosoft Windows.

Categorías: Linux

angelinux

Desarrollador de páginas web desde el año 2000 y con experiencia en programación de sistemas para empresas desde el 2008; cofundador de CONSoluciones; autor del blog de software libre “Angelinux-slack”; docente en maestría en UPAV y fundador de la distribución Linux Falco que está en desarrollo para la Universidad Veracruzana. Además, ponente, organizador de congreso, laborista social, impartidor de cursos de programación y servidores Linux, webmaster, y ex invitado en programa de televisión.

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